4.12.09

Extramuros: interactuando con las visitas del cotolengo

02.11.09
01.30 A.M.


María Lía de Barrio Sur le consulta a Sor Raimunda, buscando una suerte de dirección espiritual…

“Estimada hermana:
Le escribo porque no se bien lo que me pasa últimamente y si lo que siento está bien o mal.
Desde hace un tiempo, cada vez que llega a la casa de mi mejor amiga, Ramiro, su novio, siento su perfume penetrante ni bien entra y me confundo. La Cami, mi amiga es como mi hermana y además yo misma se lo presenté al Rami. O sea que yo lo conocí primero. Fue en un retiro de Encuentros que organizó mi parroquia donde nos hicimos amigos. De ahí en más quedamos trabajando como guías y dirigimos juntos un grupo para chicos. Nos entendíamos tan bien que pensábamos que eran como nuestros hijos. Bueno, los dos éramos practicantes hasta que Romina le dijo que tenía onda con él y Rami qué le iba a decir? Bueno, cuando empezaron a salir mi amigo se empezó a alejar cada vez más del grupo hasta que dejó de ir. Romina es buena, pero atea y yo no se si le conviene a él? Usted, qué piensa? Qué tendría que hacer yo?”


Respuesta de Sor Raimunda emitida en el micro El Sentido de la Vida por Mengano Lapindonga, conducido por Gabriel Cimaomo, integrante del staff de “La siesta fantástica” de Juan Carlos Bettanin. (LT 10, Radio Universidad)

03.12.09
05.00 A.M.
Hora de Maitines


“Orar, cara María. Oración y resignación, hija mía. Estás enganchada hasta la virola de la aureola. Según lo veo yo, opciones hay tres, como el misterio de la fe.
La primera es humillarte y triangularte de cualquier modo a como de lugar, resignando tu dignidad y aceptando que siempre serás la tercera excluida.
La segunda, Dios no lo permita, entregarte al pecado y procurar por todos los medios destruir el amor que los une para terminar quedando, cual la hermana Sor Juana como la peor de todas.
O bien, mi descarriada ovejita, asumir que estás indignada ante todo con vos misma y pedir consolación al tiempo que aprendizaje, de modo que en el futuro no seas tan temerosa y aceptando que te tienta el pecado original, te dejes al fin embriagar por el perfume que hoy te acosa.”

29.10.09

Extramuros: interactuando con las visitas del cotolengo

26.10.09
04. P.M.
María de Llambi Campbell, le consulta a Sor Raimunda:

“Estimada hermana, me dirijo a usted porque pertenezco a una familia muy religiosa y tradicional de esta ciudad y yo misma soy creyente.
El tema es que estoy a pocos meses de contraer matrimonio con mi novio de 5 años a quien quiero mucho por ser ante todo una gran persona. Es un joven profesional que pertenece a mi entorno social y en mi familia lo quieren como a un hijo más. El problema es que hace unos días apareció en mi vida nuevamente quien fuera mi primer amor. Un chico más grande que yo, trabajador aunque no profesional y proveniente de un hogar de padres separados, más concretamente de madre soltera, lo cual nunca cayó muy bien en mi familia. El reencuentro me estremeció el corazón y debo reconocer en honor a la verdad que tengo mucha más piel con él que con mi actual novio. Frente a esta situación inesperada, usted ¿qué me aconseja?”

Respuesta de Raimunda emitida en el micro El Sentido de la Vida por Mengano Lapindonga, conducido por Gabriel Cimaomo, integrante del staff de “La siesta fantástica” de Juan Carlos Bettanin. (LT 10, Radio Universidad)

30.10.09
03.45 P.M.
“Carísima María: debo confesar que no tengo mucha experiencia en lo que respecta a la relación con un hombre, excepto con el capellán de mi ex convento, quien a su vez era mi director espiritual y confesor, pero para el caso no cuenta. Así que sólo te comentaré mi experiencia frente a una decisión importante en mi vida.
Corría el año 1990 cuando se aproximaba el final de mi vicio televisivo, mi afecto desordenado hacia esta telenovela era tan grande que me sentía impelida a mentir a mis superiores para escaparme a algún sitio a ver los últimos capítulos. Aún a riesgo de pecar de sacrílega esa tira diaria era casi como mi biblia: “La extraña dama”, protagonizada por la primera actriz Luisa Kuliok, a quien aprovecho para mandar un saludito y agradecerle la influencia positiva que tuvo sobre mi vocación.
Pero como le decía, querida hija, coincidentemente con la trama de la novela yo atravesaba por entonces una crisis existencial al igual que la protagonista. Ahora, transcurridos ya casi 20 años, creo que esa extraña dama, fue un ángel que se apareció en mi vida para recordarme que el hábito no hace al monje y que siempre se vuelve al primer amor. El mío desde niña era ser artista. Así fue que tras una noche de vigilia buscando recibir una iluminación tuve al alba la señal. En fin, que fue a la siesta, cuando viendo el desenlace de aquel día sentí que mi vivencia coincidía en todo con el argumento de la novela. Y siendo que mi fe mi impide creer en las casualidades escuché el mensaje esperado en la voz de la hermana Kuliok: “He visto la luz”, pronunció y siguiendo su ejemplo abandoné el convento que por cierto era demasiado oscuro para ser corta de vista como soy.
Así que pediré por ti, cara maría, para que veas la luz al final del camino y no te arrepientas el día de mañana ni por cobarde ni por tarada. Así sea.”


1.10.09

02.10.09

Tratando de indagar respecto al sentido de sus vidas, los menganos, en la última sesión de psicoarte acordaron partir de aquellas cosas que heredaron o les fueron dadas sin mediar su elección y convinieron que si hay algo que no eligieron fue sus nombres.

La idea fue propuesta por el Erudito Benito quien fundamentando su opinión en la teoría lacaniana, sostuvo que nuestros nombres son una suerte de metáfora que condensan los deseos y expectativas familiares. En tal sentido el nombre que nos asignan, en el que nos reconocemos y por el cual nos identifican, nos determina en cierto modo.

Su argumentación no recibió objeción alguna, no sabemos si por convincente o porque nadie entendió nada y como en definitiva no había otras mociones, se aceptó por unanimidad.

El problema se suscitó respecto a cómo decidirían por quién comenzar. Nadie se mostraba muy dispuesto a ser el primero en poner su nombre a consideración del grupo. Lo cual es muy comprensible ya que los huéspedes del cotolengo son locos pero no idiotas.

Esta vez la cosa se dirimió a partir de una iniciativa de La Trava, quien tras beber a pico el último trago del porrón, lo tumbó en el piso, lo hizo girar como una ruleta y dijo: “Al que lo apunte”

La botella quedó en dirección a Benito y antes de que El Erudito diera cualquier consigna respecto a cómo seguiría la cosa, la trava semi embriagada preguntó: “¿Verdad o Consecuencia?”

Benito se indignó por el giro burdo que había tomado su propuesta pero decidió privilegiar el objetivo de la técnica a la modalidad lúdica que cobró de repente.

Así que tragando saliva respondió: “Verdad”

¿Verdad que te pusieron Benito porque cuando naciste pensaron que eras bobo?, dijo la Trava recreando una infidencia de Elvi Rot, la madre biológica del susodicho.
“De ninguna manera”, saltó en su defensa la Rot, “Yo dije cara de bueno”

Benito que hasta el momento había logrado controlar su ira se le saltó la virola como a una olla a presión.

A duras penas había logrado reconciliarse con su nombre de pila después de años de terapia para que esta fulana venga a meter el dedo en la llaga. Pero como ante todo era un caballero, decidió cederle la palabra a su hermana que, como buena docente, había recabado información diagnóstica de La Trava.

La profesora de la E, haciendo caso omiso al seudónimo de Carol adoptado por la trava en un fallido intento de volverse distinguida como la princesa de Mónaco, se dirigió a ella en los siguientes términos: “Ud. Discúlpeme ‘señorita’ pero su acotación fue impertinente e irrespetuosa”. Como la trava no paraba de dar carcajadas ignorando por completo la intervención de la docente, la profesora le llamó la atención por su nombre: “A usted le hablo, José Ramón”.

Tras un breve momento de tenso silencio, La trava se abalanzó sobre la botella y de no haber sido por la intervención de La Maga que se apresuró a interponerse entre su encolerizada amiga y la profesora, la cosa habría pasado a mayores. Por suerte todo quedó en un manchón de cerveza en el tailleur de la docente que no paraba de reclamar a los gritos la expulsión de José de la institución.

El ambiente se volvió tormentoso. Un diluvio de lluvia ácida comenzó a anegar el patio donde estaban y como los menganos son una especie rara, se empezaron a brotar.

Sor Raimunda no paraba de santiguarse, golpearse el pecho e implorar al cielo piedad.

La Perturbada, aburrida de la vida y sintiéndose desplazada, bailaba a los saltos al tiempo que cantaba: “¡Me llamo Lilí, Lilí, Liliana! ¡Me llamo Lilí, Lilí, Liliana!”

La Maga Malvada cazó un sapo y corriendo tras la Perturbada la amenazaba: “Calmate tarada o te hago un trabajito.”

El Erudito Benito, esta vez no fue la excepción y se brotó como pocos. Espinas de la nuca le salieron. Parado sobre un banco de cemento y en plena excitación maníaca arengaba a las mujeres al grito de “¡Lucha en el barro! ¡Lucha en el barro!”

Y cuando todo parecía fuera de control, sucedió el milagro.

Un viento primaveral despejó los nubarrones y sobre la luna en cuarto creciente apareció Ella, Su Augusta Creatividad, e iluminando a Pai Nando que permanecía inmóvil, como buen maniquí, le insufló un hálito de vida y el muñeco animado comenzó a cantar. Obviamente alucinando, los menganos se calmaron y se pusieron a escuchar:





27.8.09

Conflicto de intereses…

La historia comenzó ayer por la noche. Como todos los jueves a última hora la Profesora Ciencias de la E. actualizó la cartelera institucional en base a las efemérides.
Se asumía que la educadora lo hacía ese día de modo que esté dispuesto para la sesión grupal de psicoarte de los viernes.

Sin embargo la Profesora de la E. se había impuesto esta disciplina de los jueves, no tanto en realidad para que estuviera actualizada para la actividad grupal que coronaba la semana, cuanto para hacerlo coincidir con el cambio en la cartelera de espectáculos y así no olvidarse. “El aula desgasta”, se justificaba la Señora de la E. Dicho sea de paso, lo de “señora” tenía más que ver con sus cuatro décadas que con su estado civil.

Y era precisamente esa beta más frívola de la supuesta académica lo que desde hacía tiempo despertaba la desconfianza de Sor Raimunda respecto de la integridad de la docente…

Fue justamente entre estas dos mujeres solteras, consagradas ambas a su vocación de servicio, que esta mañana, según la propia educadora, “se armó la gorda”, refiriéndose a Sor Raimunda que, si bien no padecía en absoluto problemas de obesidad –era cierto- le llevaba unos kilitos.

Sor Raimunda, se levantó muy temprano, rezó maitines a las 5 y preparó un desayuno especial para la comunidad del cotolengo. Para ella era un día de fiesta. Celebraba el paso a la gloria eterna de su Santo Patrono, Agustín de Hipona, fallecido un 28 de agosto del año 439.

Siendo muy joven Raimunda leyó las Confesiones de Agustín, un libro de su juventud que la subyugó, al punto de desatar una pasión que, El Erudito Benito sabiamente calificó como amor platónico. Un amor místico que sostuvo viva la llama de la pasión en la religiosa, quizá precisamente por no haber sido jamás consumado.

Por otro lado, su investidura episcopal, su beatificación pedida por aclamación popular, como su título de Padre y Doctor de la Iglesia, le conferían sobrada autoridad para la hermana priora o, tal vez, cierto “brillo fálico”, como diría la Psico P lacaniana que solían consultar, lo cual podría explicar la exacerbación de la devoción de Raimunda.


Cuando el jueves por la noche, la Prof. Ciencias de la E. terminó de armar la cartelera institucional del cotolengo, destacando el 46º aniversario en que el reverendo Martin Luther King congregó en el Lincoln Memorial a una multitud de más de 250.000 personas que se manifestaron por los derechos civiles y su sueño de libertad racial -también un 28 de agosto pero de 1963-, Raimunda, al ver la cartelera cayó en un estado de ira divina –cosa que la Prof. Ciencias de la E. calificó más bien como una crisis histérica- y batiendo su hábito al viento se dirigió como un torbellino a su celda, volviendo raudamente con un tapiz bordado por sus propias manos en base a un fragmento de la pintura de Botticcelli, en el que destacaba la figura de su Agustín, prolijamente acabado en punto cruz, y sin vacilar ni por un instante, lo pegó con cemento de contacto sobre la pagana cartelera, ya que a su entender, rendía tributo a un buen hombre, aunque desviado de la vera doctrina por el cisma de un monje insurrecto también llamado Martin Luter o Lutero, a su edad ya no recordaba bien. “¡Es inconcebible semejante impiedad!”, vociferó la religiosa, mientras estrujaba el pomito de adhesivo sintético.

También es justo reconocer que la Señorita de la E –lo de Señora aún no le cabía demasiado- se mostró en principio un tanto inflexible y no tanto por sentir invadida su función cuanto por la secreta admiración que profesaba hacia los hombres de color o los afroamericanos -como los llamaba ella- que era, ante todo, una profesional políticamente correcta.

Como cada vez que se desataba un conflicto en el Cotolengo, el propio Mengano mediaba solicitando la intervención de Su Agustísima.

Fue entonces que Su Augusta Creatividad, en su inefable sabiduría exclamó desde el más allá, haciendo uso de su característico lenguaje metafórico:

“El blanco y el negro son opuestos pero complementarios. El desafío es combinarlos en la obra de modo que como figura o fondo se destaquen e integren.”

Así, Su Augusta Creatividad, en un fallo salomónico, zanjó las diferencias y ambas mujeres decidieron compartir el espacio para exhibir a sus admirados hombres de dios.


Respetuosas de las máximas creativas, docente y religiosa, reconciliadas entre ellas y con sus propias pasiones, se dieron mutuamente el saludo de la paz y cantaron al unísono:






19.8.09

SOLILOQUIOS PSICO-MÍSTICOS DE SOR RAIMUNDA

21 de Agosto: Confesión pública.

En el transparente del Cotolengo la Profesora Ciencias de E. dibujó con tizas de colores en letra redondilla porque para gótica ya no tenía paciencia hace rato:


“21 de Agosto
1946 – 2009
63 años que las mujeres de Argento
ELEGIMOS”


En el cartel alusivo decía algo más pero esta aseveración en mayúsculas fue lo que captó la atención de Sor Raimunda. “Yo no elegí nada”, confesó públicamente la consagrada al pasar frente a la cartelera institucional como hacía cada jueves a última hora cuando la Profesora Ciencias de la E. actualizaba las efemérides “Cuando mencioné a mis padres –que Ella los tenga en su santa gloria- que había creído oír el llamado divino no me dieron tiempo a responder y sin dudarlo me entregaron de inmediato a la obra de Ella haciéndome ingresar al convento de clausura para que tomara los hábitos, en un acto sublime de desprendimiento como el sacrificio que Abraham estaba dispuesto a hacer con su único heredero. Los designios de Ella son insondables…

Hacía tiempo que Raimunda se dirigía a la divinidad en femenino, desde que decidieron su traslado del convento al cotolengo, también de clausura. “Los ángeles y nuestro creador no tienen sexo”, aducía la religiosa orgullosa de su identificación con el mundo supraterrenal.

Ella sabe por qué hace las cosas, en este lugar hay mucha gente que necesita mi ayuda.
Veneran a un maniquí de porcelana como el condenado pueblo elegido rendía culto al becerro de oro; un totem pagano al que llaman Pai Nando y a quien consultan su oráculo. ¡Superstición y herejía a la orden del día!
Dicen obscenidades y, como si fuera poco, las publican provocando a comunidades enteras.
Se trasvisten y no respetan los hábitos diciendo que al fin y al cabo yo también lo hago.
Creen en mancias y albergan a una bruja siniestra.
¡Que Ella se apiade de nosotros!”

“También es justo reconocer, en honor a la verdad -prosiguió la consagrada hablando sola- que hay un par de huéspedes de bien, como esta elegante docente y el Señor Teólogo”, según llamaba ella al Erudito Benito. “Pero para mi también se las deben traer. Yo no quiero pensar mal pero aquí hay gato encerrado. Si están acá por algo debe ser. ¡Algo habrán hecho! ¡Sabe Ella qué! Yo debo estar agradecida de haber sido una elegida…”

13.8.09

"Hormigas trabajando,
pasar por otro lado,
mirar la caravana
y no molestar"
Carlitos Balá